martes, octubre 31, 2006



Las huellas digitales

Yo nací y crecí bajo las estrellas de la Cruz del Sur. Vaya donde vaya, ellas me persiguen. Bajo la cruz , cruz de fulgores, yo voy viviendo las estaciones de mi suerte. No tengo ningún dios. Si lo tuviera, le pediría que no me deje llegar a la muerte: no todavía. Mucho me falta andar. Hay lunas a las que todavía no ladré y soles en los que todavía no me incendié. Todavía no me sumergí en todos los mares de este mundo, que dicen que son siete, ni en todos los ríos del Paraíso, que dicen que son cuatro. En Montevideo, hay un niño que explica: --Yo no quiero morirme nunca, porque quiero jugar siempre Eduardo Galeano

miércoles, octubre 25, 2006

El hombre no debiera ver su propia cara. No hay nada más terrible que verla. La Naturaleza dio al hombre el don de no poder ver su cara, así como el de no poder contemplar sus propios ojos. Sólo en el agua de los ríos y los lagos él pudo contemplar su rostro. E incluso la postura que tuvo que tomar para hacerlo fue simbólica. Tuvo que curvarse, inclinarse para cometer la ignominia de verse.

Fernando Pessoa

jueves, octubre 19, 2006

en esta noche en este mundo las palabras del sueño de la infancia de la muerta nunca es eso lo que uno quiere decir la lengua natal castra la lengua es un órgano de conocimiento del fracaso de todo poema castrado por su propia lengua que es el órgano de la re-creación del re-conocimiento pero no el de la re-surrección de algo a modo de negación de mi horizonte de maldoror con su perro y nada es promesa entre lo decible que equivale a mentir (todo lo que se puede decir es mentira) el resto es silencio sólo que el silencio no existe no las palabras no hacen el amor hacen la ausencia si digo agua ¿beberé? si digo pan ¿comeré? en esta noche en este mundo extraordinario silencio el de esta noche lo que pasa con el alma es que no se ve lo que pasa con la mente es que no se ve lo que pasa con el espíritu es que no se ve ¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades? ninguna palabra es visible


Alejandra Pizarnik
Cuando una boca suave boca dormida besa como muriendo entonces, a veces, cuando llega más allá de los labios y los párpados caen colmados de deseo tan silenciosamente como consiente el aire, la piel con su sedosa tibieza pide noches y la boca besada en su inefable goce pide noches, también. Ah, noches silenciosas, de oscuras lunas suaves, noches largas, suntuosas, cruzadas de palomas, en un aire hecho manos, amor, ternura dada, noches como navíos... Es entonces, en la alta pasión, cuando el que besa sabe ah, demasiado, sin tregua, y ve que ahora el mundo le deviene un milagro lejano, que le abren los labios aún hondos estíos, que su conciencia abdica, que está por fin él mismo olvidado en el beso y un viento apasionado le desnuda las sienes, es entonces, al beso, que descienden los párpados, y se estremece el aire con un dejo de vida, y se estremece aún lo que no es aire, el haz ardiente del cabello, el terciopelo ahora de la voz, y, a veces, la ilusión ya poblada de muertes en suspenso. Idea Vilariño

domingo, octubre 01, 2006

Un sueño nada mas






















Estás y sé que no te tengo
Eres una ilusión nada más
Sé que eres sólo un sueño
Y que mañana ya no estarás
Me refugio en mis canciones
Me sumerjo en mis poesías
Forman un mundo de ilusiones
Pero son las únicas cosas mías
A veces se queda abierta
La ventana de mi tristeza
Y por ella se cuela cierta
Esta soledad con su pereza
El engaño me descompone
Me empuja hasta el encierro
Náufrago en mis ilusiones
Me enclaustro con mis desvelos
Sé que bailas para otros ojos
Sé que bailas para otra gente
Son escenas de rayos rojos
Y cantos de amor ausente
Se desvanece mi alegría
Cada vez que te vas lejos
Pues sé que llegará el día
Que nos quedemos sin regreso
Deshecho sin tu presencia
El encanto que nos envuelve
Envío al mar besos en tu ausencia
Pero una ola me los devuelve
La farsa me envía al lodo
Los misterios y tu desamor
El silencio lo devora todo
Con su ruido ensordecedor
Una noche te he visto acercar
Y mi llama comenzó a arder
Hurgaste pausada en mi litoral
Sin terminarlo de recorrer
No lograste poder atravesar
Mi tibia encrucijada genital
Comencé lento a despertar
Sólo fue un sueño, nada más

Julio Pavanetti