Quiero hablar de alguien, que entera le di,con todo mi cuerpo, esta magia.
En el laberinto del azar conocí los gestos q me tocaron, cerca.
Todo comenzó por la espalda; un zócalo de árbol trepa como escalera
q se invierte como espejo...
Me mostraste así, una parte de mi que no le fue otorgada a mis ojos.
Para accederla hay que subir un escalón infinito por el que sólo trepan los geranios. Es extensa como un muro, silenciosa como un muro, obstinada como un muro... y cuando está dormida es el templo en donde el viento se rompe provocando la lluvia.
Me arroja los ojos, se acerca.
La solemnidad y la posesión radiante del cuerpo cuando me ha tocado ser actitud o estatua, y ardimos y nos besamos la garganta y celebramos los amores y domesticamos a los peces.
Ardimos, con exacta precisión en el sitio convenido.
Todo comenzó por la espalda. En silencio. Y entonces... un milagro, mi espalda adelante, enfrente; un zócalo de árbol q trepa como escalera q se invierte como espejo... un zócalo de tiempo atrás, devolviéndome la vida, de algún modo, mas cierta y mas bella.... Carolina Perez ...alla lejos y hace tiempo...













