miércoles, octubre 25, 2006

El hombre no debiera ver su propia cara. No hay nada más terrible que verla. La Naturaleza dio al hombre el don de no poder ver su cara, así como el de no poder contemplar sus propios ojos. Sólo en el agua de los ríos y los lagos él pudo contemplar su rostro. E incluso la postura que tuvo que tomar para hacerlo fue simbólica. Tuvo que curvarse, inclinarse para cometer la ignominia de verse.

Fernando Pessoa

2 Comments:

Blogger fgiucich said...

Los rios, como los espejos, nos recuerdan la importancia de las màscaras. Abrazos.

12:44 p. m.  
Blogger MaLena Ezcurra said...

Quizas.

Si no miro a los ojos, me pierdo, no se

Pessoa es maravilloso igual que la imagen, abandonada de identidad.

Por donde va?




Lo beso.

6:44 a. m.  

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